FIM Awards

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Disfruto apasionadamente de los esféricos que cruzan los tres palos y de las ruedas que giran a más de 300km/h. Son mis dos perlas, el fútbol y el motociclismo. Tan dispares en muchos aspectos y tan semejantes en estas últimas semanas. Tanto, que el motociclismo, que suele ser uno de los pequeños de la casa, ha acaparado gran parte de los informativos deportivos. Y no precisamente para hablar de cosas positivas. Es por eso que, ya en Sepang y por reiteración, ayer, fueron días tristes para mí.

Cuando uno lleva una camiseta es fácil agarrarse a la visión que la defienda, sin ningún interés en recoger cualquier dato que pueda estar a favor del otro bando. Es fácil demostrarlo. Sólo es necesario ver comentarios de aficionados o la posición de los medios de comunicación, en la que en muchos casos, han tenido una actuación un tanto patriota.

Pero, ¿qué sucede cuando haces guiños a ambos pilotos? ¿Cuando admiras desde sus inicios, sus carreras profesionales, su manera de pilotar y su singular carisma? Pues tal vez es una manera de no culpar a ninguno, de no saber señalar con el dedo si existe un único causante, pero también de reconocer sus errores cuando a uno le duele que sea así. Y evidentemente, es tan sólo mi humilde opinión.

Valentino y Marc son muy parecidos. Ambos sonríen constantemente, son competitivos e inconformistas, tienen un pilotaje particular, un gran cuerpo a cuerpo, aman lo que hacen, tienen ese punto de niñez y diversión, bromean y son especialistas en robar el corazón de sus aficiones.

Pero hay una enorme diferencia, que aunque ambos nacieran en el mes de febrero, les separan 14 años de edad.

rossi_maqruez_nino-19367Cuando Valentino tuvo que adoptar el papel de ser el cuarto en la posición de los cuatro fantásticos, creo que nos dio una gran lección. La de aceptar que sus posibilidades ya no eran las mismas, porque habían otros participantes en el juego que estaban en mejores condiciones en aquel momento. No debe ser fácil ser un tipo con 9 títulos en la espalda y que lleguen otros para desbancarte. Y no solamente los jóvenes pilotos, sino los que en muchas ocasiones terminan por desbancarte del todo, algunos medios de comunicación. Son muchas las veces que se ha perdido el respeto a una de las figuras más grandes del motociclismo, generando comentarios como si Rossi hubiera pasado a ser un Don Nadie por no conseguir subir al cajón.

Por suerte, como he mencionado, el roba corazones número uno siempre estuvo respaldado por todos esos tifossi que construyeron una coraza cuando se lesionó, cuando las palabras causaban heridas, cuando otros le adelantaban con facilidad, tanto en pista como en la general.

Y en esos momentos, en los que Marc arrasaba en su llegada a la categoría reina, había una “amistad”. Un gran respeto que se guardaban entre ellos dos. Marc hablando de la colección de motos de su ídolo y Valentino haciéndole guiños aceptándole como sucesor. Compartiendo derrapes encima de la tierra, practicando Dirt Track en el Ranch de Valentino, o protagonizando en el parque cerrado tantas imágenes divertidas, de afinidad y fair play.

Y bien, cuando los dos han tenido posibilidades y la competición les ha hecho estar más cerca, las cosas han cambiado. Para mí, ese es el punto de inflexión. Allí nace la chispa de las llamas que caldean el ambiente estos días. Cuando ambos quieren y pueden ganar. Cuando cambiaron las tornas con un Valentino que empezó a tener posibilidades mientras las de Marc se iban esfumando.

Y sólo hizo falta que se sumaran los piques de Argentina y Assen para que todo empezara a ser distinto, más frío y más distante.

2dmhv2gPero, ¿Quién empezó a enfriar esa relación?, ¿Sucedió algún cruce de palabras antes de todo esto que empezara a deteriorar esa tolerancia? ¿Algún gesto que las cámaras no vieron? Hay muchas cosas que, seguramente, nunca sabremos.

El inicio de la historia dio paso al núcleo, y allí fue cuando empezó el bombardeo de palabras y acciones que agregaron un error tras otro. Donde la imagen de ambos empezó a estropearse, por desgracia, a ojos del mundo entero.

Valentino empieza a basarse, con papel en mano, en una posible actitud de apoyo a Lorenzo por parte de Marc en Phillip Island. Uno arremete con un tiempo ralentizado y una aceleración repentina posterior, y el otro, acusa a la gestión del neumático. Quizás nada sería tan raro si no estuviera la consecución de un Mundial de por medio! Quizás.

Se apunta a un pacto entre los dos españoles que a mi parecer, me resulta poco lógico. No veo entre los dos demasiadas migas que conduzcan hasta tal acuerdo. Y no veo un beneficio ajeno al deporte en los ojos de un niño al que divierte tanto una moto.

Muchos hablan de una estrategia psicológica por parte de Valentino, pero tampoco veo el beneficio por ningún lado. Era más que probable que las cosas no quedarían allí, y que sus palabras jugarían en su propia contra. Pues con esas declaraciones, empezó a perder el Mundial.

Marc se la devolvió claramente en pista y tuvo un comportamiento poco profesional, cometiendo aquí su error. Su cegada agresividad y el número de adelantamientos en tan pocas vueltas dejó claro que en la pista había una guerra en vez de una simple batalla por una posición. Y para seguir en la linea de lo poco profesional, Valentino desquiciado abrió su trayectoria para hacer salir de pista a su rival.

¿Fue una patada? Creo que se nombró al sujeto con desprecio a posta. Pero en todo caso, también debo decir que el contacto, buscado hasta cierto punto o no, fue antideportivo. Creo que Valentino se equivocó.

Al mismo tiempo, es importante aclarar que los dos segundos de alteración en los que el piloto italiano gritaría basta ya, no son suficientes para poner en boca que quiso poner en peligro la salud de su compañero de profesión con toda conciencia. Dudo que se respirara tanta malicia. Dudo y mucho, que Valentino le quiera algún mal a la integridad física de Márquez. Y lo dudo sobretodo porque Valentino lloró precisamente en ese escenario la muerte de su amigo Marco Simoncelli.

Pero entiendo la postura de defensa de un padre que ve caer a su hijo por el asfalto. Y entiendo a otro padre defendiendo que su hijo no es un tirano.

Es una situación un tanto compleja, en la que la prensa y las televisiones se han encargado de enredar más. Evidentemente, en la mayoría de casos, barriendo para casa. Creando así una lucha de banderas que el verdadero motociclismo no entiende.

Y si éramos pocos, apareció la opinión de Jorge, junto a la de muchos otros pilotos en activo y retirados. Se añadió la política con la participación de los ministros, y las bromas de poca gracia por parte de un programa italiano que, aún sin maldad, faltó al respeto a un chaval de 22 años.

Respecto a Jorge, siendo previsible su logro, que no deja de ser meritorio en la pista, debería haber guardado sus opiniones para la conclusión del campeonato. Así como abstenerse de participar en el proceso del recurso que presentó Valentino al TAS, o escoger otro animal que no tuviera que ver con el casco de Rossi en Missano para las camisetas de celebración. Aunque para gustos, colores.

El desenlace no podía ser otro que el de ayer, con un Valentino vencido por Jorge en la batalla final. Era de prever que, aunque el italiano hiciera una gran remontada, todo quedaría en nada tras cruzar la meta. O en mucho, si echamos un ojo al impresionante pasillo que recibió a Valentino tras la carrera. Un reconocimiento al gran piloto que ha dado tanto espectáculo. Supongo que esto es lo que hace que más de uno se plantee si hacer caer el mito. Si los actos cometidos son suficientes o no para borrar su admiración, sin hacerlo en caliente, intentando sacar la leña del fuego en vez de echarla a bocajarro.

Así, tras la festividad del vencedor en Cheste, vuelve a hablarse de favores. De un Marc que extrañamente no le metió la rueda, que no demostró como de costumbre su afán de adelantamientos.

OpiGer2-567x300En los medios españoles, y menciono estos en primer lugar porque son los titulares que veo día tras día, se habla de favores como el de Petrucci, aunque Valentino le hubiera adelantado con facilidad. Estamos hablando de una diferencia de motos, y en consecuencia, de ritmos. Pero se omite si Marc no quiso entrar en una pelea con Jorge, que sería lo mismo, favores. Y en los italianos, viceversa. Cada uno está limpiando su terreno, y en ningún caso, se habla con honestidad y objetividad.

Supongo que habrán intereses por los que es mejor seguir alimentando la polémica en vez de trabajar y poner un granito de arena para que se firme la paz.

Rossi volvió a desahogarse en una comparecencia diciendo lo que a mi parecer siente y piensa, esté equivocado o no. Lo que no ha meditado es si esto es un error más. Como el de no asistir a la gala de la FIM Awards. Otra evidencia para los que quieran cargar contra él. Personalmente, no es que esté a favor de esta ausencia, porque un gran campeón debe demostrar serlo incluso en los momentos débiles, pero también pienso que es fácil hablar de lo que deben hacer los demás sin llevar su piel. Los millones, millones son. Y detrás hay personas y hay corazón.

Estos días venideros seguirán las acusaciones hasta quién sabe cuándo. Y en conclusión, seguirá manchándose este deporte, en el que las batallas quedaban dentro de la pista porque los pilotos se respetan unos a otros, mientras pueden jugarse la vida.

Nadie debería olvidar que todos se criticaron entre ellos. Que Don Juan Carlos I juntó las manos de Jorge y Dani, o que Marc fue acribillado de críticas cuando tocó a Pedrosa y la poca fortuna hizo que se rompiera el sensor y éste fuera al suelo, entre otros… Pero esta vez es todo más mediático porque había un décimo campeonato, porque los gestos fueron un tanto más feos, y porque los protagonistas no son otros que la viva imagen de una pareja de pilotos que enmarcaba el ejemplo de la rivalidad sana. De ese fair play que todos los que admiramos a Valentino y a Marc por su talento innato, sin mezclarlo con fanatismo, esperamos que aunque sea a otra medida, vuelva a las pistas de MotoGP. Por el espectáculo, por el deporte, por la afición, y por todos aquellos niños que lucen sus camisetas con orgullo.

Que ambos, de cara a la galería o no, reconozcan los errores cometidos. Es decir, que algún día reaparezca un cruce de miradas sin tanta tensión, un choque de manos honesto. Y que al fin, vuelva el RESPETO.46rossi93marquez__s1d1125_original